Captura de pantalla de Unetbootin.
Pese al aspecto de la interfaz de usuario, este programa hace milagros.

Proceso para instalar GNU/Linux en un ordenador. De toda la vida: descargar el CD con GNU/Linux, pasarle el MD5 para comprobar que no haya fallos, coger un CD, grabarlo con nuestro programa favorito (sí, no doy nombres porque hay miles) y a instalar.

Vale. Ahora bien, ¿a quién no le ha pasado que ese CD recién grabado de GNU/Linux se ha empezado a deteriorar y termina por no funcionar? ¡Es desesperante! Tratas al CD como si fuera un DaVinci, lo metes en su propia funda, ¡que digo! Embargas el hogar de un disco DVD para que tu CD esté cómodo y te dure… ¡y a los tres usos un maldito rayajo hace que se quede colgado en el 60%! Ese es mi caso.

Para esos casos UNetbootin es una estupenda utilidad para hacer posible la instalación de sistemas operativos GNU/Linux sin grabar CDs que se romperán o compatibles con netbooks. Y es que su resultado no es un CD: es un pendrive.

La meta es muy fácil: tu metes un pendrive en el ordenador, con una copia de seguridad lo formateas, y abres el programa. Elijes la distro, el ISO donde tienes la imagen de CD, elijes la unidad de destino, y le das a Crear. En ese momento, tu pendrive se convierte en un LiveCD.

Obviamente, tu ordenador ha de ser compatible con esta función, poder bootear desde un pendrive. Esto no es complicado en un ordenador de hoy en día o comprado hace algunos años, como 2005 por ejemplo.

Se comportará igual, y de hecho será hasta más rápido (si tu memoria es de las buenas, que las hay lentorras), y tienes la ventaja de que ni gastarás CDs ni se te romperá a los dos usos.

Está disponible para GNU/Linux y Windows y gracias a su forma de uso, es también compatible con tarjetas SD o cualquier otra cosa que funcione como disco extraíble… hasta el disco duro así que ten cuidado.

Una cosa para quien no conozca esto: una vez bajado en GNU/Linux hay que convertirlo en un archivo ejecutable. Para ello o bien ve a las propiedades del archivo y marca “Ejecutable” o bien abre una Terminal, ve a la carpeta donde esté el programa y ejecuta:

chmod +x <archivo>

Donde <archivo> es el archivo.