En el mundo existen numerosas distribuciones de Linux. Algunas, son muy conocidas, como Ubuntu, OpenSUSE, Debian, Red Hat… otras son curiosas, incluso una versión de Ubuntu hecha para católicos. En este aspecto hay distribuciones para cualquier cosa que quieras, desde servidores, que prácticamente te dejan a solas con Bash y el núcleo y sólo te traen unos pocos paquetes, hasta incluso media centers, con habilidades multimedia especiales, que pueden servirte para enchufar el ordenador a la televisión.

Sin embargo, el colmo de las distribuciones de Linux es una distro que te hagas tú mismo. Esto es customización y tuneado máximo, pues es tu propio sistema operativo. Google, por ejemplo, está creando Google Chrome OS, el sistema operativo de Google, que se basa en Linux, y que está pensado para el mundo online, por lo que se recomienda su uso en netbooks. Pero, ¿por qué hace falta ser una gran empresa para crear un sistema operativo propio?

Me he enterado del proyecto Linux From Scratch, cuyo proyecto cumbre se llama también así, LFS, en el que se te enseña como crear tu propia distribución Linux de una forma fácil. Se necesitan unos conocimientos mínimos sobre programación, Unix e Internet, pero si necesitas ayuda, te ofrecen manuales de TLDP (una web con documentación extensa de Linux). Ellos te ayudarán a crear una distro que incluye GCC, Bash, BinUtils y hasta una interfaz gráfica. Pero tú eliges lo que quieres.

Tienes a tu disposición un libro de 313 páginas en formato PDF, o la versión online en HTML y XML comprimido. Cuando aprendas todo, tienes otros proyectos similares, como BLFS, ALFS y CLFS, que también te enseñan a progresar con tu propia distribución. Y si el inglés no es lo tuyo, tienes disponible la traducción en el proyecto LFS-ES, con casi lo mismo pero en español, para tener una ayuda más fácil si no eres un Home English.