El bochorno madrileño

Poniéndome al día con las noticias de ayer mientras desayuno, parece que el gobierno kamikaze de la Comunidad ha cedido un poco. Hoy el gobierno central va a proponer medidas para la capital y, de nuevo, tratar a la capital como el resto del país era injusto, pero tratar al resto del país igual que a la capital no. [Relaccionado]

Habrá que ver hoy qué medidas proponen (bonita palabra, luego a ver cuántos días tardan en aplicarse esas propuestas; ni que tuviésemos prisa por controlar la epidemia ni nada… 🙄), pero doy por hecho que acertaré en mi porra de ayer: confinamiento perimetral, como se ha hecho hasta ahora en el resto del país.

Y es que sí, mientras todas las noticias las ocupa la Comunidad de Madrid, en el resto del país la vida sigue. Cuando un municipio o una comarca se complica, se cierra de forma perimetral y con condiciones para trabajar o estudiar. Volvió a pasar ayer mismo en Castilla y León. Y sin ver tantos berridos con cada cierre, no sé si porque no son “noticiosos”, o porque o se nadies se queja.

Así que al final, uno lo que siente es un poco de bochorno por la mala gestión y un poco de vergüenza ajena por el mal comportamiento de su comunidad. La política identitiaria de la Comunidad de Madrid nunca ha ido conmigo. No me considero madrileño, en parte porque ese folclore identitario se reduce a fiestas locales del municipio de Madrid. Sin embargo, lo que sea que regulen a nivel comunitario no deja de afectarme igual que al resto, así que al final me tengo que preocupar igualmente.

Estaría bien en algún momento buscar o hacer una recopilación de: municipios o regiones del país que han sido confinados desde el 21 de junio; duración final del confinamiento los que hayan dejado de estarlo; efecto directo en la incidencia (cuánto tarda en notarse el efecto del cierre en los datos de contagios que reporta).

La paz que precede a la tormenta

El ambiente esta mañana a la hora de correr era inusualmente silencioso. Incluso al terminar el entrenamiento, poco después de las 8:00. Un par de coches, un par de jóvenes yendo a clase. Vale, el parque por el que estos días estoy corriendo a modo de ensayo por lo que pueda pasar hoy está un poco apartado de las calles, pero en días anteriores había más ruido a esta hora. Mochilas de carro llevadas por niños pequeños, personas mayores caminando solas cuyo único ruido es el del bastón.

Hoy podrían venir curvas en las noticias. No lo sé. Son las 9:20 cuando estoy escribiendo esto. El gobierno de la Comunidad sigue sin hacer nada, y el gobierno nacional sigue amenazando con intervenir. Aquí mi predicción de mierda. Fallaré, pero da igual, porque después de todo soy un don nadie anónimo. O acertaré, y en ese caso dará igual porque era demasiado obvio.

No hay dinero para cerrar. Entonces no se va a poder cerrar a cal y canto por el momento. Si aplican restricciones a más sitios, tendrán que ser como las que se han visto hasta ahora en el resto del país, perimetrales y con permiso para trabajar.

No van a cerrar los colegios por el momento. Después de la narrativa repentina que llevan dando desde agosto de “los colegios son seguros, los niños ya no son peligrosos”, un cierre completo sería un fracaso. Además, un cierre de los colegios significaría problemas para que los padres vayan a trabajar, y no queremos eso. Así que todo el mundo a trabajar.

Hace unos días el BOCM recomendó no salir de casa en toda la región si no era necesario. Pero no van a cerrar los bares ni los restaurantes. Ni las casas de apuestas. De modo que sería absurdo prohibir a la gente que, por ejemplo, salga a caminar a diario si le apetece o a hacer deporte, como han podido seguir haciendo en el resto de Europa Occidental y EEUU, incluso en primavera.

La edad dorada del modding

Esta semana ha sido noticia la filtración del código fuente de Windows XP (y de otros productos de Microsoft) en internet. Multitud de interesados y periodistas se han metido a mirar en las tripas en busca de tesoros y, por supuesto, los trofeos han tardado poco en salir.

Entre carpetas, han hallado un tema visual para Windows XP basado en el viejo diseño que tenía el primitivo MacOS X de Apple. Este tema es inédito porque nunca vio la luz (se trataría de una versión interna y primitiva, e imagino que el departamento legal ni querría saber nada de él), ya que lo que el resto asociamos a Windows XP es su famoso diseño y colores, Luna.

Captura de pantalla de Windows XP
Luna. (Wikimedia Commons)

Todo esto me hizo recordar los buenos tiempos que nos dejó la década pasada hace tres lustros la personalización. Recuerdo haber tenido que reinstalar mi sistema operativo en multitud de ocasiones después de haber sobado tanto algunas de las DLLs del sistema que ni el propio Windows las reconocía como suyas.

Que Microsoft tuviese su propia versión interna de un tema tipo Aqua es llamativo, porque también es uno de los primeros riceos que recuerdo de mi máquina, tanto en Windows como en Linux, donde las opciones eran aún más grandes. Pero, evidentemente, también recuerdo el Vista Transformation Pack, para aparentar que «no es tan vieja mi máquina, puede parecer moderna». Y, años después y paradojas de la vida, la Clasic Shell para hacer que mi máquina no pareciese tan moderna en los días de Windows 7.

El modding de sistemas operativos y la personalización radical del sistema realmente es una idea tan vieja como los propios sistemas operativos. El Winamp Skin Museum, que apareció en foros hace ahora un par de semanas, es un buen testimonio de las posibilidades de personalización de finales de los 90 a principios de los 2000. O sea, no es una cosa reciente.

Sin embargo, el modding de la década de los 2000s llega en un punto interesante en el que internet se ha expandido lo suficiente como para crear nuevas comunidades en el contexto de las primeras redes sociales. Conexiones a internet más rápidas y más y mejores herramientas de diseño gráfico que lo que había antes. Y a la vez, en esa época los sistemas operativos todavía permitían cierto grado de personalización debido a la falta de restricciones y medidas de seguridad como las que traen hoy en día. En Twitter y Mastodon, la cuenta @osxthemes publica capturas de pantalla con temas para MacOS X, donde también hubo una época en la que esto también era posible.

Hoy en día, la personalización sigue estando ahí, pero cada vez está más arrinconada. Aún hoy, como en los viejos tiempos, siguen existiendo versiones de UXTheme para Windows 10. Sin embargo, tanto Windows como macOS tienen medidas de seguridad mucho más estrictas para impedir que se hagan modificaciones no autorizadas al sistema operativo. Siempre en nombre de la seguridad y de evitar malware, aunque sea a costa de impedirte como administrador de tu ordenador tocar dentro de ciertas carpetas privilegiadas.

Supuestamente, el mundo GNU/Linux sigue siendo más liberal con la modificación, pero la última vez que usé GNOME seguía teniendo que dar demasiados clics para poder escapar de la influencia de Adwaita (a pesar de que haya mejorado muchísimo estéticamente respecto a las primeras versiones). Otros entornos de escritorio opinionados, como Pantheon, también son igual de reservados a la hora de permitir hacer cambios a su interfaz.

Por supuesto, hoy día mis intereses han cambiado y ya no le doy tanta importancia a esto. Cuando tengo que sentarme a trabajar con un ordenador, lo único que quiero es completar mis tareas en la menor cantidad de tiempo. No le presto atención ni al tema que esté usando, ni siquiera a los temas de colores o las tipografías con las que escribo en mis entornos de programación. Sin embargo, no puedo evitar pensar en que he tenido suerte creciendo en una época en la que sí se dieron las condiciones para que, de verme interesado por lo de modificar el aspecto de mi máquina, haya tenido las herramientas y el permiso por parte de mi propia máquina para poder llevar esa creatividad al límite, aunque el precio a pagar fuese tener que formatear el sistema después de casi romperlo.

Hemos corregido errores

Alguien hace bastantes años decidió en Apple que sería estupendo que en la aplicación App Store las aplicaciones del catálogo tuviesen un lugar significativo para explicar a sus usuarios las novedades y cambios que trae una actualización. Por ejemplo, Reeder (mi lector de feeds):

En la sección Novedades, Reeder muestra lo que ha corregido o agregado.

Encuentro insultante la cantidad de aplicaciones no indie que se limitan a mostrar en cada actualización un «hemos corregido problemas» pero no cuentan realmente las novedades. Twitter es un ejemplo de esto:

¿Qué hicimos? ¡Mejoras! ¿Para qué? ¡Para ofrecerte un Twitter cada vez mejor!

Por ejemplo, la semana pasada actualicé a iOS 14 e iPadOS 14. Una de las novedades es permitir cambiar el navegador por defecto que se usa cuando sigues un enlace recibido en chat, email o similares. Descubrí casi por accidente que mi Firefox ya tenía esta función disponible a base de abrir las opciones cada día y ver si ya estaba ahí la opción. Si tuviese que fiarme de las notas de versión que hay en la AppStore, jamás me hubiese enterado:

Las novedades de la supuesta actualización que presuntamente añade una función nueva. Si toco Versiones previas tampoco veo nada diferente a esto.

Lo mismo se puede decir para otras apps como YouTube para iOS. Pago YouTube Premium, lo que me permite escuchar vídeos de YouTube de fondo incluso con la pantalla apagada o mientras miro otras aplicaciones, y estoy esperando la futura actualización que agregará modo PiP, para poder seguir viendo el vídeo en una esquina del iPad o el teléfono mientras miras otras cosas. Me temo que ese día me enteraré antes por los titulares de los sitios web de actualidad que por las notas de versión de la AppStore:

Y todas son así.

🙄

Reboot

Al final, la casualidad ha hecho que el Dani de 2020 siga teniendo bastantes cosas en común con el Dani de 2010. Salir poco de casa, tener un profundo odio por el gobierno, y un gusto por auto-torturarse con WordPress difícil de entender.

– Yo mismo, anoche a la 1:00 mientras terminaba de meter reglas en el Traefik de danirod.es.

Pues finalmente he hecho un reboot a mi sitio web y he empezado de cero. Es una sensación parecida a como cuando en clase tocaba estrenar cuaderno. Tengo un lienzo en blanco, y ahora hay que rellenarlo con cosas.

Para esta etapa, he cambiado el software de mi web y ahora escribo con WordPress. Ha evolucionado mucho en estos cinco años y tengo curiosidad por probar las novedades. Si viese que me da demasiados problemas, me desharía de él y volvería a algo como lo de antes. Yo lo único que quiero es no complicarme la vida; me da igual el software que haga funcionar mi página web.

Ahora una pequeña nota al pie técnica para interesados: ¿por qué? ¿acaso ya no me gusta Jekyll, el software que usaba hasta ahora para mantener mi web? Sí, me gusta, y funciona estupendamente. El problema con la antigua web era más mío que del software. Hace un par de años empecé a llenar el blog de cosas que no eran artículos, como fotos, vídeos, hasta estadísticas de mis entrenamientos. Todos estos extras estaban montados casi con cinta adhesiva metiendo docenas de plantillas y hacks en el sitio web. Pero la cinta adhesiva a veces tiene estas cosas: que se despega. Y muchas veces algo que debía tomar dos minutos, como puede ser etiquetar y subir una foto al blog, toma tres horas porque he encontrado un error nuevo; eso cuando decido sentarme a arreglarlo y no desisto directamente.

Entonces, aunque sigo metido en esta etapa post-redes sociales en la que el objetivo es dejar de alimentar los engranajes de Twitter y redes similares y ser mi propia república independiente en internet, voy a intentar limitarme con lo que escribo en mi sitio web a cosas sencillas que sepa que van a funcionar siempre. Porque, de nuevo, yo lo único que quiero es no complicarme la vida.